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Gafas perfectas para tu hijo

Una pequeña start-up de Ohio, en Estados Unidos, ofrece gafas que se ajustan a la perfección a la medida y la estructura de la cara de tu hijo o hija, y, lo mejor de todo, a un precio razonable. El secreto está en el uso de la tecnología de impresión en 3D.

Fitz Frames sólo fabrica gafas únicas y bajo demanda. El usuario debe descargar una aplicación para el móvil y con ella elegir primero el estilo de gafas que le gustan (principalmente forma y colores). Después debe utilizar la app para medir la estructura de su cara, y el encargo se pone en marcha. Una impresora 3D fabrica las gafas personalizadas y una vez se tiene la montura se añaden los cristales necesarios, incluidos los que ha tienen prescripción de un oculista. En pocos días las gafas se envían a casa por un precio de 95 dólares.

El modelo de negocio es redondo. La compañía no debe tener ningún tipo de stock, los clientes obtienen un producto único a un precio razonable y que se adapta a la perfección a las necesidades. Y, por supuesto, que se puede repetir cada vez que el niño o la niña ha crecido y le ha cambiado la forma de la cara. Por si fuera poco, y sabiendo lo difícil que es que los niños no rompan o pierdan las gafas, ofrecen un servicio de suscripción de 185 dólares anuales con tantas gafas de repuesto como sean necesarias.

https://www.fitzframes.com/

El kit para volver a la escuela

El modelo de negocio basado en la suscripción está arraigando con fuerza en Estados Unidos, y algunas compañías ya lo están evolucionando y añadiendo elementos diferenciadores. Es el caso de KidBox, que ofrece ropa infantil. Los clientes de esta compañía establecen el perfil del niño o niña que quieren vestir (colores, carácter, prioridades…), y a partir de ahí crean una caja que incluye seis o siete piezas de ropa y que se recibe cada estación (primavera, verano, otoño e invierno) y una extra de vuelta al cole.

La novedad es que el cliente no tiene por qué quedarse todos los productos que van en la caja, y sólo paga por aquellos que acaba comprando. Eso sí, si se queda la caja entera, KidBox regala un conjunto de ropa infantil a entidades benéficas. Además, el cliente también tiene la opción de saltarse uno de los envíos estacionales, si lo considera oportuno.

El precio del servicio es sólo de 90 euros anuales, y no tiene ningún gasto de envío en Estados Unidos. La compañía nació hace cuatro años y no ha parado de crecer con este modelo de negocio.